Mont Saint-Michel

Un lugar de cuento

Una de las maravillas de occidente debido a su singularidad y majestuosidad, Mont Saint Michel se erige imponente en el estuario del rio Couesnon, situado en la región de Normandía y limítrofe a la región de Bretaña.

Una pequeña isla rocosa en el centro de una bahía inmensa azotada por las mayores mareas de Europa. Un fenómeno espectacular para la vista ya que es un mismo día se puede observar desde lo alto de la abadía como el monte queda cubierto por el agua o ver kilómetros de arena sin que la vista alcance el mar. Un lugar mágico si le sumamos brumas que aparecen con frecuencia asolando estas tierras.

En el año 709 se consagró la primera iglesia de manos del obispo de Avranches a petición del jefe de las milicias celestiales, el Arcangel Miguel cuya figura preside la cumbre de la actual iglesia a 170 metros de altura. Era un gran hogar intelectual y espiritual por lo que fue un lugar de peregrinaje en la época medieval. Un lugar interesante y con mucha historia que podéis ver en el siguiente enlace.

Mont Saint Michel es un lugar imprescindible que debe estar marcado en tus próximos destinos. Por ser un destino único, hermoso, rodeado de naturaleza y por estar entre dos regiones francesas que albergan un millar de lugares mágicos para conocer. Y sobre todo, por ser un destino económico, si te organizas bien.

El aeropuerto más cercano está en Rennes. Los vuelos desde Madrid son bastante económicos si los sacas con tiempo, y aunque hay transporte público para desplazarse hasta Mont Sant Michel, recomiendo alquilar un coche para poder visitar otros lugares de Bretaña y Normandía.

Mont Saint Michel está a una hora en coche. Cuatro kilómetros antes de llegar hay una barrera para acceder con un coste de 4 euros. Dentro hay numerosos hoteles para hospedarse, pero en los alrededores de la costa hay numerosos lugares con encanto y con vistas a Mont Saint Michel. Son regiones muy llanas por lo que con días con buena visibilidad es posible observar el monte a varios kilómetros.

No se puede acceder hasta la base del monte en coche, pero a 3 kilometros hay un parking y una parada de autobús con un servicio gratuito cada 15 min que te deja a 200 metros de la entrada, casi al final de la pasarela de acceso a la isla. El servicio de autobuses funciona desde primera hora de la mañana hasta las 12 pm.

Un punto interesante de ver antes de coger el bus es un puente-presa que está adaptado con gradas para el público  para poder observar Mont Saint Michel, ya que desde los hoteles no se ve. Las compuertas las abren dos veces al día conociendo con la marea alta.

En cuanto a las fechas para visitarlo, es un dilema. Considero Noviembre una buena fecha por tres razones. El frío aún no ha llegado con fuerza, la niebla hace del sitio un lugar mágico y hay pocos turistas. De hecho los días que estuve yo apenas había y pude visitar la ciudad sin casi cruzarme con nadie. Cosa que en primavera-verano es más difícil al estar hasta arriba de gente. Tener en cuenta que es un lugar que es visitado por más de 3 millones de personas al año y apenas son 4 km2 de monte en el que habitan 36 personas.

Yo me decanto por otoño o invierno, ya que a nivel fotográfico lo veo mucho más interesante. Niebla, nieve, bosques de cuento y ciudades medievales muy bien conservadas. Pero hay que tener en cuenta que es horario de invierno y el sol se pone alrededor de las 6 pm, por lo que muchos lugares de interés estarán cerrados a las 5 pm.

En la ciudad lo que puede tentarte, si llegas con la marea baja, es adentrate por la arena y rodear la isla, pero hay un cartel con varias advertencias a tener muy en cuenta:

 

  • Saber cuándo baja o sube la marea. Son mareas muy fuertes que en poco tiempo suben más de 12 metros, una barbaridad. Sin las precauciones pertinentes te puedes quedar atrapado por la marea.
  • Hay pozas y arenas movedizas. No sé en qué puntos, pero yo solo bordee media isla y me aleje de la ciudad 200 metros a lo sumo y no tuve problemas.
  • La presa abre las compuertas con la subida de la marea así que esto aumenta la velocidad como el que la ciudad queda cubierta por el agua.
  • Sobre todo sentido común. Si no te ves seguro, hay guías que programan rutas por la arena.

Una vez atraviesas las murallas, te darás cuenta que todos los locales son comercios o restaurantes (con precios elevados al ser centro turístico). Más adentro encontrarás hoteles y algunos museos temáticos. Aun así, las fachadas están muy bien conservadas y caminar por las murallas y subir a la abadía por los diferentes callejones es increíble. La primera vez que subí era por la mañana con niebla y fue espectacular. Además, te puedes encontrar con las numerosas gaviotas que están más que acostumbradas a la gente y casi que les puedes poner el objetivo en toda la cara que ni se mueven.

La atracción principal es la visita de la abadía con un coste de 10€ y con posibilidad de visita guiada en ingles de forma gratuita a determinadas horas. Nosotros optamos por esperar la que había a las 3pm y fijaros si había poca gente, que éramos solo 4 personas. En cuanto a la visita, 100% recomendable con guía, ya que te cuenta un montón de cosas que pasarían desapercibidas si fueses por tu cuenta. Desde la construcción de la iglesia a los rincones mas curiosos del monasterio. Las vistas desde el patio son impresionantes y con un atardecer de cuento.

No lo dudes y visita Mont Saint Michel. Y si compráis las galletas típicas, son más baratas en el supermercado que está enfrente del Hotel Mercure. BASTANTE MÁS BARATAS.

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